La verdad del “Watergate”

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Las fuentes son parte imprescindible de un buen trabajo periodístico. Son los emisarios de los que el periodista se vale para comunicar la información al público. Sin ellas no se tiene nada, pues son las que proporcionan los datos que el periodista utiliza para satisfacer la demanda de información. Las fuentes pueden ser personas, documentos, instituciones o cualquier otra cosa que sirva para completar la información. Es por ello que para realizar un buen proyecto de investigación periodística es necesaria una buena calidad de fuentes, pues siempre se ha de comprobar su fiabilidad, que sean creíbles y, ante todo auténticas.

Los autores de uno de los más celebres trabajos periodísticos de la historia, el caso Watergate, se valieron de fuentes de gran importancia para realizar su proyecto. El escándalo Watergate fue cómo se llamó al escándalo político por el que el presidente de los Estados Unidos Richard Nixon se vio obligado a renunciar a su cargo, tras ser acusado de espionaje contra el Partido Demócrata. Los periodistas Bob Woodward y Carl Bernstein se encargaron de sacarlo a la luz para el Washington Post, el diario en el que trabajaban por entonces. Mediante varios testimonios destaparon que Nixon tenía en sus oficinas un sistema de grabación de cintas magnéticas, en las que había grabado un gran número de conversaciones en la Casa Blanca. Además, cinco hombres, miembros de la CIA, intentaron asaltar el complejo de oficinas del Partido Demócrata para robar documentos valiosos para Nixon, lo que incrementaba la conspiración del gabinete republicano. El propio presidente había intentado también tapar su implicación en el asunto, por lo que fue acusado de varios delitos contra la justicia, que propiciaron a que Nixon se convirtiera en el primer y único presidente de los EEUU en dimitir de su cargo. Pese a que el sucesor de Nixon le concedió un indulto presidencial, la imagen de Nixon quedó profundamente dañada para el pueblo norteamericano.

Así, Bob Woodward y Carl Bernstein contaron con multitud de fuentes, desde estudiantes, universitarios, políticos, o cualquier persona que, de algún modo u otro pudiera aportar información sobre el caso. Pero sin duda la fuente más relevante fue “Garganta Profunda”, nombre en clave de Mark Felt, el director adjunto del FBI en tiempos de Nixon. Felt se convirtió en la fuente más importante para Woodward, al proporcionarle información confidencial que destapaba la conspiración del presidente Nixon.

Felt y Woodward se habían conocido en una de las visitas de Woodward a la Casa Blanca durante sus años como teniente en la Marina. Como el propio Woodward afirmó, cuando conoció a Felt este le inspiraba autoridad, por lo que le acribilló a preguntas en una de las salas de espera de la casa presidencial. Después de esa primera vez siguieron manteniendo el contacto, Woodward lo llamaba asiduamente y le pedía consejo profesional sobre algunos de los trabajos que le ofrecían. Así, poco a poco iniciaron una relación de complicidad, y Woodward siguió recurriendo a él cuando empezó a trabajar para el Washington Post. Sin embargo, sus llamadas eran secretas, y nadie más sabía de ellas, pues la posición de Felt en el FBI le impedía dar a conocer su verdadera identidad como fuente de información.

Cuando Woodward empezó a trabajar con Bernstein en el caso Watergate, tuvo que recurrir a Felt como fuente que le aportara datos sobre el allanamiento de la sede del Partido Demócrata en Washington. Felt ya había advertido a Bernstein de la corrupción del gabinete de Nixon, afirmando que el vicepresidente Agnew había aceptado dinero ilegal que escondía en su despacho. Por ello, los periodistas del Washington Post sintieron la necesidad de dar a conocer la corrupción del partido republicano de Nixon.

Woodward y Bernstein se encontraron así, ante una gran trama de corrupción y conspiración política. El robo de los archivos les condujo a algo mucho más grande, con un enorme valor periodístico, por lo que durante dos años se dedicaron al proyecto de descubrir lo que Nixon trataba de ocultar. Su principal proveedor de información, Garganta Profunda o Mark Felt, les dejaba pistas sobre el camino que debían seguir y les aportaba datos que les iban abriendo puertas a la verdad. Además, contrastaban con otras fuentes la información dada por Felt, que al haber trabajado durante años en el FBI sabía cómo debía proporcionarles la información, por lo que era extremadamente cauteloso, y evitó ser descubierto como fuente hasta que él mismo lo confesó años después.

Así, la colaboración de Garganta Profunda con Woodward y Bernstein permitió dar a conocer las actividades ilegales del presidente Nixon y sus asesores, lo que provocó un gran impacto en los Estados Unidos al demostrarse la corrupción política imperante en la Casa Blanca. En cuanto al punto de vista periodístico, el caso Watergate demostró la importancia de las fuentes en una investigación, e incluso años después se catalogó a Garganta Profunda como la fuente anónima más famosa en la historia de los Estados Unidos.

Titulares:

  • La verdad del “Watergate”
  • Corrupción en la Casa Blanca
  • Las fuentes como el alma del texto periodístico
  • El periodismo desarrolla importantes trabajos de investigación
  • La verdadera historia de Garganta Profunda
  • La investigación de Bob Woodward y Carl Bernstein
  • La relación entre un periodista y su fuente
  • Felt y Garganta Profunda
  • La importancia de las fuentes en el periodismo
  • La relevancia del Watergate en los Estados Unidos
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